Formación Profesores Waldorf, desde 1978

Seminario Antroposófico Pedagógico Terapéutico, Primer Seminario Antroposófico de Chile

Fundamentos Filosóficos de la Antroposofía

Prefacio de una obra fundamental de Rudolf Steiner, “La Filosofía de la Libertad”, escrita en el año 1894, editada por Editorial Antroposófica de Argentina

Todo aquello sobre lo que vamos a discurrir en el presente libro pertenece a uno u otro de los dos problemas fundamentales de la vida anímica humana. El primero consiste en determinar si existe una posibilidad de considerar la naturaleza esencial del hombre en forma tal, que este aspecto sirva de soporte para todo aquello que, por vía de experiencia o a través de la ciencia, sale al encuentro del hombre, pero acerca de lo cual este tiene la sensación de que no puede basarse en sí mismo, y que la duda o el juicio crítico pueden relegarlo en el dominio de lo incierto. El otro problema es el siguiente ¿puede el hombre, como ser dotado de voluntad, atribuirse la libertad?, o bien ¿es ésta una mera ilusión que nace en él porque es incapaz de descubrir los hilos de la necesidad a que se encuentra sujeta su voluntad, como si fuese un fenómeno de la naturaleza? No es un tejido de lucubraciones artificial lo que provoca esta pregunta, sino que, en cierto estado de ánimo, ésta se presenta muy naturalmente al entendimiento del hombre. Y se tiene fácilmente la sensación de que el alma se encontraría privada de algo que ella debe ser, si no se hallase una vez, y con toda seriedad propia del caso, ante dos posibilidades, esto es, ¿libertad o necesidad de la voluntad? En este libro se intenta probar que las experiencias anímicas que la segunda cuestión provoca en el hombre, dependen del punto de vista que éste es capaz de adoptar en lo que toca a la primera, y demostrar que en lo concerniente a la naturaleza esencial humana existe un modo de ver capaz de servir de soporte para todo el resto del conocimiento, y dar a entender, además que bajo este punto de vista la idea de la libertad de la voluntad se encuentra completamente justificada, con tal de que se descubra primero la región anímica en que la voluntad libre puede desenvolverse.

El punto de vista a que aludimos en lo tocante a ambas cuestiones es tal, que, una vez adquirido, puede a su vez transformarse en un miembro de la actividad anímica viviente. Lo que ofrecemos no es una respuesta teórica que, una vez adquirida, lleva uno consigo como una convicción conservada en la memoria. Para el modo de ver en que se basa este libro, una respuesta de esta especie sería sólo una respuesta aparente. Lo que ofrecemos no es una respuesta final y definitiva, sino que remitimos al lector a un dominio de experiencias anímicas en el cual, por medio de la actividad anímica interior, dicha pregunta se responde a sí misma en forma viviente cada vez que el hombre siente la necesidad de respuesta. Quien ha descubierto una vez la región anímica en que nacen estas preguntas encuentra, precisamente en la visión real de este dominio, lo que ha menester para lo solución de ambos enigmas de la vida. Con lo adquirido puede luego, según lo impelan su deseo y su destino, aventurarse más adentro en dichos enigmas. Con lo cual creemos haber manifestado que existe un conocimiento, que por su vida propia y la afinidad de ésta con la vida anímica total del hombre, prueba su justificación y validez.

Así es como yo concebí el contenido de este libro al escribirlo hace veinticinco años; y aún hoy debo dejar subsistir dichas frases si quiero caracterizar los pensamientos directores que conducen a esta obra. Al escribirla entonces me limité a no decir más que aquello que guarda relación estricta con los dos problemas fundamentales mencionados. Si a alguien le sorprende no encontrar en este libro nada que se refiera a la región del mundo de experiencias espirituales expuesto en mis escritos posteriores, deberá tener en cuenta que no era mi objetivo en aquel entonces dar una descripción de los resultados de la investigación espiritual, sino empezar por sentar los fundamentos en que pueden basarse tales resultados. Esta Filosofía de la Libertad no contiene resultados especiales de esta clase, como tampoco contiene resultados especiales de las ciencias naturales, pero lo que contiene es, a mi parecer, indispensable para todo aquel que aspira a adquirir un fundamento seguro para tales Conocimientos. Lo que expongo en este libro puede ser aceptable hasta para muchas personas que, por razones consideradas por ellas como valederas, no se interesan en absoluto por los resultados de mi investigación científico-espiritual. Pero aquel que pueda considerar estos resultados científico-espirituales como algo que ejerce en él una atracción, apreciará también la importancia de lo que se intenta en este libro, y que es lo siguiente: demostrar que la observación imparcial que abarca solamente los dos problemas mencionados, y que constituyen la base de todo conocimiento, conduce a la convicción de que el hombre se encuentra dentro de un verdadero mundo espiritual. En este libro se intenta justificar el conocimiento de la región espiritual, antes que entremos en la experiencia espiritual. Y esta justificación tiene lugar en forma tal, que para aceptar lo que aquí se expone, no es necesario en ningún momento en el curso de mi exposición referirse a las experiencias de que he tratado en mis escritos posteriores, siempre que el lector quiera y pueda adaptarse a la manera de la presente disquisición.

Así pues, soy de parecer que, por una parte, este libro ocupa un lugar completamente independiente de mis escritos científico-espirituales propiamente dichos; pero por otra parte se encuentra íntimamente relacionado con ellos. Todo lo cual me ha inducido ahora, después de veinticinco años, a publicar de nuevo el contenido de este libro sin casi ninguna alteración en lo esencial. He añadido solamente ciertos aditamentos a un buen número de capítulos. Las experiencias que he tenido en lo tocante a la falsa interpretación de lo expuesto, han sido causa de que haya considerado necesarias dichas ampliaciones. He modificado solamente aquello que me ha parecido haber sido dicho con poca habilidad hace veinticinco años (Sólo los espíritus mal intencionados querrán interpretar estas modificaciones en el sentido de que he cambiado mi convicción fundamental).

Este libro se encuentra agotado desde hace muchos años. A pesar de que como se desprende de lo que antecede, sostengo la opinión que es hoy día tan actual como hace veinticinco años lo que entonces expuse acerca de los dos problemas mencionados, vacilé largo tiempo en la preparación de esta nueva edición. Me estuve preguntando si no debía, en tal o cual punto, definir mi posición en lo tocante a las numerosas teorías filosóficas que han visto la luz desde la publicación de mi primera edición. Mis ocupaciones en los últimos tiempos, relacionadas con mis investigaciones puramente científico-espirituales, me han impedido llevarlo a cabo de la forma que habría deseado. De todos modos, después de haber pasado detenidamente en revista la literatura filosófica de la actualidad, me convencí de que, por atractiva que hubiese sido una discusión crítica de esa especie, no podía dársele cabida dentro de lo que mi libro debía exponer. Todo aquello, que desde el punto de vista de la “Filosofía de la Libertad”, me pareció necesario exponer acerca de las tendencias filosóficas modernas, se encuentra en el segundo tomo de mis “Enigmas de la Filosofía”.

Rudolf Steiner, abril de 1918